sábado, 21 de marzo de 2015

¿Quién compra el petróleo a ISIS?

*Por Ángel Rico
.
Una gran parte de la ciudadanía se pregunta --¿Quién alimenta al Estado Islámico?--, también conocido como ISIS, las siglas en inglés para referirse al “Estado Islámico de Irak y el Levante”. Al afrontar esta cuestión procede señalar que: --fue Occidente quién empezó alimentando al mayor grupo terrorista de la Historia, al facilitarle armamento moderno para que, en su calidad de opositores, derrocasen a Gadafi, en Libia;  a Bashar al-Asad, en Siria; y a Hosni Mubarak, en la República Árabe de Egipto, considerados como unos sátrapas (que en realidad eran) y así facilitar el florecimiento de “las primaveras árabes”. La miopía occidental fue tan evidente que, con aquellas armas, quienes eran opositores a los dictadores de entonces, aunque no demócratas, consiguieron la fuerza necesaria para amenazar hoy, desde su califato, a todos los infieles del planeta.
.
Tras la caída de Libia, y haber  convertido a ese país en un Estado fallido, los terroristas de ISIS, conquistaron una gran parte de Irak y Siria, en lo que podría denominarse “Yahidistán”. Surgiendo otra pregunta: --¿Por qué esos territorios y no otros?—Porque, por una parte, eran los más fáciles de conquistar, y por otra parte, porque ahí, en Libia, Siria e Irak, hay numerosos pozos de petróleo, que siguen funcionando hoy bajo el control del terrorismo islámico. ISIS controla hoy alrededor de 60.000 kilómetros cuadrados entre Irak y Siria, un área en la que viven unos seis millones de personas, habiendo declarado ese territorio como el inicio de su califato, que planean extender a Jordania, Israel, Líbano, Túnez  y Turquía, inspirado en el primer califato que se extendió en la región en los siglos que siguieron a la muerte del profeta Mahoma alrededor del año 640 d.C.
.
Una vez que se ha demostrado lo anterior, surge otra pregunta: --¿Los terroristas tienen, entre su gente, a expertos con la preparación suficiente, para extraer, distribuir y comercializar el crudo?—Respuesta, no; quienes realizan esas labores especializadas son empleados de las compañías de petróleo que manejan ese “petróleo de sangre” a cambio de un impuesto revolucionario para los yihadistas. Los expertos coinciden en que ISIS ingresa más de dos millones de dólares diarios, por este concepto.
.
Es decir, lo más probable, respetado lector, es que usted y yo, estemos llenando el depósito de nuestro automóvil con combustible procedente de ese impresentable mercado de contrabandistas,  de hipocresía, muerte y mediocridad política. Por lo que cabría aplicar, con este petróleo rojo, algo similar a lo acordado en relación a “los diamantes de sangre” ligados a los conflictos en Sierra Leona, Angola, Liberia, República Democrática del Congo y la República Centroafricana. En este caso, la ONU, en el 2003, aprobó el Proceso de Kimberley, para combatir el tráfico de diamantes, derivados de conflictos y guerras; reglamentando el comercio, controlando la procedencia de todos los diamantes, y evitar que fuesen el resultado de agresiones a los Derechos Humanos, al haber sido obtenidos mediante personas en régimen de esclavitud.
.
Al respecto, entonces, Amnistía Internacional dijo: -- Damos la bienvenida al proceso de Kimberley como un gran paso en la gestión del problema de los diamantes conflictivos. Pero hasta que el comercio del diamante esté sujeto a un control obligatorio e imparcial, no habrá garantías efectivas que todos los diamantes sean identificados y retirados del mercado—y la ONG canadiense, ONE SKY, aseguró: --"Implementado de una manera efectiva, el Proceso de Kimberley, se garantiza que los diamantes no puedan usarse para financiar guerras y atrocidades... Aun así, sin un sistema de revisiones expertas, independientes y periódicas de todos los países, la totalidad del proceso queda vulnerable al abuso--. Desde aquel momento, “los diamantes dejaron de ser los mejores amigos de las chicas” como afirmó, Marilyn Monroe, pero adquirieron una respetabilidad legal.
.
Si ha sido posible controlar, en gran medida, el mercado de diamantes: --¿Por qué no se propone algo similar para el mercado del petróleo?—Denunciando a aquellas “petroleras amigas” que se lucran con el mercadeo pirata de un producto, proveniente de una zona de guerra controlada por  la mayor organización terrorista de la Historia, y que sirve para fortalecer a quienes están amenazando a todos los ciudadanos. Un petrolero proveniente del califato terrorista, es más difícil de ocultar que media docena de diamantes; entonces: --¿Por qué no se hacen públicos los nombres de esas compañías petroleras, que por una parte, fomentan al terrorismo y, por otra, fomentan becas para proyectos sociales?--. Es imprescindible, desenmascarar la hipocresía de los hipócritas.
.
Hay que ser conscientes que los medios de comunicación, --prensa, radio y televisión--, no serán muy proclives a desenmascarar a estas compañías con prácticas vergonzosas, puesto que, una gran parte de sus ingresos provienen de la publicidad de la “petrolera amiga”. A esos medios, debemos exigirles que “actúen en interés de la verdad, es decir, en interés de la ciudadanía”.
.
Llegados a este punto, procede preguntarse cada vez que pongamos combustible en nuestro vehículo, si el petróleo se adquirió a grupos terroristas. Las compañías petroleras, como en el caso de los diamantes, tienen la posibilidad de indicar en sus instalaciones  que: --esta compañía no adquiere petróleo de zonas controladas por el terrorismo de ISIS--. De esta forma, se congraciarían con los consumidores, diferenciándose de aquellas otras que no puedan realizar tal afirmación.
.
Y para finalizar: --¿Dónde esta la voz de Amnistía Internacional, sobre esta cuestión?--  Porque el estridente silencio, de esta “oenegé” tiene el tufo del miedo a dejar de ser “subvencionados” por las poderosas petroleras; actitud que nos recuerda lo que dijo, Paul Verlaine: --La independencia siempre fue mi deseo, la dependencia siempre fue mi destino--. ¡Pues eso!
.
…He dicho!
.
*Es Presidente del Instituto Hispano Luso

No hay comentarios:

Publicar un comentario