martes, 30 de mayo de 2017

Reflexiones a S.M. el Rey Felipe VI

*Por Ángel Rico
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Señor, soy consciente que en Vuestro círculo de asesores nunca se aceptarían las sugerencias de un republicano filosófico, como un servidor.  No obstante en mi republicanismo (3ª acepción DRAE), también debo confesar que hay que considerarme “Constitucionalista” y leal con los intereses generales de España; porque ese talante lo que produjo  “15 meses (quince) de Servicio Militar en la Agrupación de UU., y SS. Número 1, de la Primera Región Aérea, llamamiento 1/78”. No obstante lo anterior, Señor, no debo quedarme silente ante lo que estoy viendo en relación a Vuestra agenda oficial, porque podría decirse que soy español “A solis ortu usque ad occasum”(Desde la salida del sol hasta el ocaso); coincidencia con el lema del Quinto Felipe.
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En su momento confesé que: --no entendí Vuestra actitud, el 23 de mayo de 2015, cuando presidisteis, en el Camp Nou, la Final de la Copa del Rey de Fútbol, entre el Barcelona y el Atletic, y soportasteis impasible la pitada al Himno Nacional, mientras a Vuestra derecha la máxima autoridad del Estado en Cataluña mostraba una insultante sonrisa cómplice; entonces sugerí que lo más productivo para la Corona habría sido abandonar (con honra) el estadio del secesionismo. Desde aquella pitada hasta la actualidad, Cataluña ha sido el territorio del Estado que en más ocasiones, Señor, habéis visitado. Sin haber conseguido, fidelidad de los infieles; al tiempo que, sin quererlo, Vuestra actitud provocaba sorpresa en el resto de ciudadanos españoles, fieles a la Constitución y, por tanto, a la Jefatura del Estado.  Aquella permanencia de la vergüenza, fue un precedente que alentó al mundo secesionista y supuso un lastre anímico para los leales.
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Por lo anterior,  Señor, tampoco entendí que Os mantuvieseis impasible en la pasada Final de la Copa del Rey-2017 en el Estadio Calderón. Los ciudadanos civiles, no entendemos por qué la Jefatura del Estado, debe asumir que –de cuando, en vez— debe asistir a un acto público para ser silbado, mientras suena el Himno Nacional. De admitirse como aceptable dicha actitud, --que no ocurre en ningún otro país de Occidente--  llegará el momento en que Vos, Señor, llegareis a encontraros en la más absoluta soledad; porque quienes Os silban, Señor, no estarán a Vuestro lado, y quienes,  una y otra vez,  nos hemos sentido avergonzados, por los silbidos y otras acciones humillantes, contra la Bandera, el Himno y la Jefatura del Estado,  nos preguntaremos:  --¿Y, ahora, para qué hacemos falta?--
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Volviendo a reiterar que, doctores tiene la Iglesia, y consejeros la Casa Real; seria procedente que, la Jefatura del Estado, mantuviese una reunión con el Presidente de la Real Federación Española de Fútbol, (y otros presidentes de distintas federaciones deportivas) el Presidente del Gobierno, y el Ministro de Educación, Cultura y Deporte, para convenir que: --habría que hacer llegar, antes de la próxima competición de Copa del Rey – 2018, a los diferentes clubes de cualquier deporte,  que “no es obligatorio participar”, que aquellos que no crean en la España Constitucional, y lo consideren oportuno, deberían abstenerse de participar; porque en los partido de Final de Copa 2018, en caso de repetirse los silbidos, el Jefe del Estado, abandonará el estadio; el partido se suspenderá y, ese partido se jugará, a puerta cerrada, en otra fecha posterior.
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Señor, si aquellos que pueden resolver el asunto de los silbidos al Himno Nacional, y a la Jefatura del Estado, no hacen lo que está en sus atribuciones para resolverlo, deberéis coincidir, Señor, que es porque forman parte del problema.
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La sabiduría popular, Señor, nos enseña que:--La confianza se gana, el respeto se da, la lealtad se demuestra. La traición a alguna de las tres provoca perder todas--. Dicho lo anterior y en la creencia, como dijo Dickens, que: --Los caminos de la lealtad son siempre rectos—, tengo que hacer público, Señor, que no entenderé que la dinámica, en el futuro, de la Corona con Cataluña sea tan, manifiestamente, descompensada  respecto la media de visitas oficiales, a otros territorios nacionales. Porque no son más merecedores de Vos, Señor, quienes no quieren formar parte de España, que aquellos lugares, que: --no es que naciéramos de España, es que España nació de nos--. Parafraseando a los Manrique de Lara, en lo que reza en su mote “no descendemos de reyes, sino los reyes de nos” (Antonio Gala, paisaje con figuras)
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En estos momentos tan complicados, Señor, los ciudadanos civiles de la mayor parte de España, sin ser conscientes de ello, aplican para sí, la sugerencia, que viene al caso, de Abraham Lincoln: -- Quédate con un líder cuando esté en lo correcto, sigue con él cuando aún siga en lo correcto, pero déjalo cuando está equivocado--. La lealtad es un rasgo característico. Los que Os la tenemos, Señor, Os la damos sin esperar nada.
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En el deseo de ver cumplidas estas expectativas, quedo a Vuestra entera disposición.
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…He dicho!
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.*Es Presidente del Instituto Hispano Luso

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