sábado, 22 de diciembre de 2012

Deslealtad de Mas, frente al gambito de Rajoy


*Por Ángel Rico
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Imagínese, respetado lector, una familia donde uno de los hermanos fuese aficionado a visitar con frecuencia los casinos, clubes y amistades de señoras de moral descuidada, a la caza mayor y a los viajes --a lo ancho y largo-- de la tarjeta de crédito familiar, que cada mes tenían que pagar el resto de la familia, así durante treinta años. Y, en el momento en que el portavoz de la familia le dijo que: --la fiesta debería acabarse--, el holgazán, moroso y dispendioso hermano respondiese con la petición de independencia, solicitando: --que sus enormes deudas pendientes, las pague la familia y que se le adjudique la parte proporcional del capital familiar que le habría correspondido treinta años atrás, antes de que la fortuna se viese disminuida por las permanentes fiestas y dispendios que, los demás, tuvieron que pagar—Y si te he visto, no me acuerdo.
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Una situación similar, pero real, es la que está ocurriendo en Cataluña. Tardar treinta años en llamar la atención a los gobernantes de esta comunidad, para que no se ofendiesen, fue un error político de enorme magnitud. Ahora, Arturo Mas, con los votos de CiU, ERC, y la indolencia de los ciudadanos catalanes, ha sido elegido Presidente de la Generalidad, confirmando el aserto de: --cada pueblo tiene el gobierno que se merece--. Y ¿ahora qué? La Constitución no es la pared infranqueable, la Constitución es la Ley y no es interpretable, cuando dice: --“La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”--. Es necesaria la opinión de todo el pueblo, mi opinión también cuenta en para cambiar la Constitución, algo que no es interpretable
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El programa político con el que Mas se presentó a las elecciones, estaba lleno de nada, solo –secesionismo e imposibilidades en un Estado de Derecho—  Pero ese programa fue votado por unos ciudadanos que tendrán que pagar diez nuevos impuestos: --“por las bebidas con azúcar”, “por las viviendas desocupadas”, “por los depósitos bancarios”, “sucesiones y transmisiones patrimoniales”, “emisión de gases contaminantes”. “la distribución de energía nuclear”, etc.— Donde la única medicina a utilizar, para los ciudadanos cómplices y las empresas silentes, es el “ajo y agua” (a joderse y a aguantarse). Visto lo visto, están predestinados a la tiranía.
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Que a una mayoría de catalanes les guste el masoquismo, es algo que hay que respetar, pero sobre la respuesta del resto de España, en relación a los resultados de su camino hacia ninguna parte, me permitirán que introduzca una frase de Golda Meir: --“Podría entender que los árabes quieran borrarnos del mapa. Pero ¿es que realmente pretenden que cooperemos con ellos en eso?—Pues bien, los iluminados de Arturo Mas, Oriol Junqueras y Joan Tardá, entre otros, quieren que el resto de los ciudadanos a quienes nos afectará su pervertido iluminismo político –cooperemos con ellos en eso y, además, paguemos los desvaríos de su fiesta--.
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En España para ser investido para todo cargo público hay que cumplir con lo que establece el Real Decreto 707/1979, que en su artículo primero, dice:-- En el acto de toma de posesión de cargos o funciones públicas en la Administración, quien haya de dar posesión formulará al designado (Arturo Mas) la siguiente pregunta: ¿juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo de Presidente de la Generalidad. Con lealtad al Rey, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado?.  Esta pregunta será contestada por, Arturo Mas, con una simple afirmativa. (BOE de 6 de abril de 1979) ¿Qué ocurrirá si Mas no cumple con lo establecido para acceder al cargo? En ese caso, ¿el Rey le nombrará Presidente de la Generalidad de Cataluña? ¿El BOE publicará el nombramiento de un Presidente que no ha jurado cumplir y hacer cumplir la Constitución? ¿Hasta donde seguirá siendo complaciente el Estado con estas actitudes?
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Y ya puestos a analizar esta situación de política perturbada, me sigue sorprendiendo la postura, al respecto de Alicia Sánchez-Camacho, la misma que con sus votos permitió aprobar los Presupuestos Generales de Cataluña, los dos últimos años; que sirvieron para agrandar la deuda, esgrimiendo que: --Ella propone la negociación para conseguir una financiación más justa para Cataluña— Sin querer entender –porque posiblemente su intelecto no pueda— que los impuestos no lo pagan los territorios, sino los ciudadanos. Y a ingresos iguales, se pagan iguales impuestos en todo el territorio nacional. Por tanto, pedir más dinero para Cataluña, supone restarle dinero a otras comunidades, a lo que por principio, un servidor, se opone, y en una hipotética negociación al respecto, algo tendrá que decir la otra parte negociadora. La incomprensible actitud política de Sánchez-Camacho, para intentar agradar a los nazionalistas, ha colocado al PPC en el cuarto lugar, casi como un partido político clandestino. Ustedes entienden que: --¿El partido que gobierna el Estado y en la mayoría de comunidades autónomas, pueda conformarse con ser la cuarta fuerza política en Cataluña?—Yo, tampoco lo entiendo.
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La situación de futuros y permanentes agravios legales, entre los gobernantes de Cataluña y el resto de España, es imaginable. Lo inquietante es la inseguridad de la reacción del Estado, tras cada patada, al ordenamiento legal. Como ejemplo de lo que pasará es que, todavía, el desleal José Antonio Durán y Lérida, sigue siendo el Presidente de la Comisión de Exteriores del Congreso de los diputados de España.
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…He dicho!
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*Es Presidente del Instituto Hispano Luso

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